martes, 11 de abril de 2017

Dislexia evolutiva en una alumna de quinto grado de primaria.

Me llamo Cecilia Gabriela Hernández Centeno, soy docente de nivel primaria y trabajo en una escuela rural que lleva por nombre Profr. Rafael Rosas Rosains y está ubicada en la comunidad de El Saucillo del Municipio de Colón, que pertenece al estado de Querétaro. Comencé a laborar en dicho plantel en el ciclo escolar 2015-2016. Una vez ahí me asignaron al grupo de 4° en el turno vespertino, cabe mencionar que mi escuela es de turno matutino y organización completa pero un grupo trabaja en la tarde porque hace falta un aula. Durante el presente ciclo escolar me asignaron al mismo grupo de alumnos pero ahora trabajo por la mañana y están en 5°.
Mi clase está formada por veintidós alumnos de los cuales trece son niños y nueve son  niñas. Con edades que oscilan entre los 10 y 12 años de edad. El  80% de las capacidades de mis alumnos se inclinan hacia el aprendizaje kinestésico y el 20% combina el auditivo y el visual, según los resultados que arrojó el Test de VAK[1] aplicado al inicio del presente ciclo escolar.
Tengo en total seis alumnos que presentan necesidades físicas o educativas específicas de ellos resalta el caso de una alumna, Pamela, que desde mi llegada a la escuela llamó mucho mi atención pues presentaba un severo caso de dislexia evolutiva, para fines prácticos entenderemos como dislexia evolutiva al “trastorno de la lectoescritura que presentan algunos niños, no necesariamente desde pequeños, manifestando dificultades y síntomas muy parecidos a los disléxicos permanentes como inversiones en la escritura y/o lectura, adiciones, omisiones, escritura en espejo, vacilaciones, repeticiones, etc., pero éstas luego de una intervención adecuada pueden disminuir o desaparecer”[2].
Pamela tenía 9 años cuando comencé a ser su maestra, es la menor de 8 hermanos junto con su gemela; cuando la conocí era una alumna bastante tímida y reservada, poco participativa, cuando platicaba con ella se ponía muy nerviosa y no quería realizar las actividades si su gemela no la acompañaba o se sentaba cerca de ella, incluso de las dos era quien registraba las notas más bajas y por ende un promedio académico de regular a malo.
Fue en octubre de 2015 cuando noté que Pamela mostraba una severa dificultad para escribir de modo que tuve un acercamiento con el profesor que le había dado clase el ciclo anterior para conversar sobre el tema, el docente me comentó que efectivamente tenía un trastorno que se podría calificar como dislexia pero no me mostró qué ejercicios o actividades diferenciadas trabajó con ella. Por otro lado también comenté mi inquietud con la familia de la niña, de ahí obtuve que desde el preescolar la escritura de Pamela era muy poco legible y que conforme avanzaba su escolaridad iba empeorando, además pude notar que la comparaban mucho con su gemela y que efectivamente ella dependía más de su gemela que al contrario.
Después de haber conversado sobre el problema de Pamela me di a la tarea de buscar herramientas que me ayudaran a determinar el tipo de trastorno o problema que tenía. Esto me llevó a aplicarle ejercicios sencillos para valorar si su problema era auditivo, visual o meramente cognitivo, no me llevó mucho tiempo saber que Pamela tenía dificultad para la escritura, específicamente cuando se le hacían dictados o cuando ella tenía que redactar sin observar la manera correcta en que se escriben las palabras, omitía letras, las cambiaba de posición en las sílabas trabadas y confundía/cambiaba la b con la d y la q con la p. En cuanto a la lectura ella lo hacía de manera regular pero se detenía mucho entre oraciones, a pesar de esto había comprensión y cuando se trataba de copiar un texto lo hacía de manera correcta aunque se demoraba mucho.
Con lo anterior concluí que su problema era un tanto visual y quizá auditivo por lo tanto su trastorno entraba en la categoría de dislexia evolutiva, porque en los primeros grados de la escuela no había registro de que hubiera presentado tantos problemas, únicamente no hacía una segmentación correcta de las oraciones, sus trazos eran muy curveados y leía de manera entrecortada. Antes de determinar cómo trabajaría con ella pedí a su familia que la llevaran a realizarse una valoración visual y auditiva; de ambas en la que Pamela demostró que necesitaba apoyo fue en la cuestión óptica.
Una vez que Pamela tuvo su apoyo visual, para febrero de 2016, establecí sesiones de trabajo individual con ella mismas que concluyeron en noviembre de ese mismo año y se realizaban en horario extra clase con apoyo del cuadernillo “Material de Apoyo para la Dislexia”, de la Profra. Juana González García en colaboración con el programa “Auxiliar Didáctico” de la Universidad Pedagógica Nacional y en el que se incluyen ejercicios de los libros “PIENSO” del Programa Integral  de Estimulación de la Inteligencia.
A la par de las sesiones particulares en el aula me ocupaba de la autoestima de Pamela, pues al tener una gemela trabajamos para disminuir  el apego excesivo y aumentar su participación en clase, su inclusión para mejorar el trabajo con el resto de sus compañeros y con todo ello la confianza en sí misma.
Es importante destacar que las estrategias para mejorar las actitudes y el desempeño de Pamela en el aula no eran exclusivamente para ella, siempre he tratado de manejar una línea de trabajo en la que se fomente el apoyo entre pares con las tutorías y las distintas maneras de distribuir el espacio de los alumnos en el salón de clases. Además de que mis intervenciones van de la mano con distintas estrategias para propiciar la inclusión y el trabajo colaborativo.
Como docente, tener bien claras las características del grupo, el contexto escolar, aúlico, las necesidades y los intereses de los alumnos nos llevará a mejorar nuestra tarea pues son el parte aguas del diseño y aplicación de los instrumentos que nos acompañan todos los días en el salón de clases.
Debemos recordar siempre que la tarea de educar no es una labor sencilla, menos cuando se tienen que enfrentar retos específicos con algunos o con la mayoría de los alumnos, sin embargo, es realmente satisfactorio ver los cambios positivos que éstos presentan luego de un proceso largo y desgastante, no sólo para el docente sino también para los estudiantes. Hoy en día no puedo decir que las necesidades de Pamela están 100% subsanadas, pero sí hemos logrado grandes avances juntas y no sólo en lo que respecta a su escritura sino también en el ámbito personal pues actualmente es una niña participativa, alegre, que le gusta apoyar a sus compañeros cuando tienen dificultad, de carácter fuerte y que ha demostrado ser creativa y capaz para realizar las cosas por sí misma y en colaboración con otros.





[1] Test de Estilos de Aprendizaje del modelo VAK (Visual, Auditivo y Kinestésico) de Jorge Neira Silva  Magíster en Currículum y Evaluación, Universidad de Santiago de Chile.
[2] THOMSON, M.E. 1984: " Dislexia. Su naturaleza, evaluación y tratamiento" Alianza
Psicología, 1992

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dislexia evolutiva en una alumna de quinto grado de primaria.

Me llamo Cecilia Gabriela Hernández Centeno, soy docente de nivel primaria y trabajo en una escuela rural que lleva por nombre Profr. Rafae...